Revista pura Sangre

Qué recuerdos de tu vida de hacienda han sido trascendentales para ti?

Éramos libres en esa época, era difícil en tantos espacios amplios someternos, nuestros padres estaban tan contentos de compartir extensiones, libertades y no tanto de preocuparse de nosotros ya que siempre en algún momento del día volvíamos a casa. Como todos a la rutina.

Me llamaban la niña pastora en la Comuna de San Agustín, ya que estaba a cargo de los animales de la comuna para sacarlos al pastoreo. Los traía de vuelta a los corrales, y sus dueños me daban alimento, amabilidad, y me cuidaban. Me fascinaba su vida, pero desafortunadamente había que regresar al colegio. Mi compromiso con ellos lo hacia en vacaciones; era maravilloso estar con gente tan buena, gentil y cuidadosa de mí. Siempre me daban de comer chulpi y papas, compartiendo conmigo sus alimentos. Agradecía su gentileza y generosidad. Confiaban en mí.

Las vacaciones eran largas en esas épocas, recorría con amigos, primos y vecinos toda la zona a caballo, éramos muchos niños explorando lugares. Que recuerde no había otra forma de desplazarse, no habían autos ni los teníamos a la mano. Los caballos nos llevaban donde queríamos ir.

Fuente: Revista pura Sangre

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